Pobreza del Alma

Ningún hombre es más patético que aquel que está en gran necesidad y no es consciente de ello. Recuerdas a Sansón? Allí, de pie en el valle de Sorek, rodeado de los principales de los filisteos “…Pero él no sabía que el Señor se había apartado de él.”

Se ha dicho y con verdad:

“Ningún hombre es tan ignorante como aquel que no sabe nada y sabe que no sabe nada. Ningún hombre es tan enfermo como el que tiene una enfermedad mortal y no es consciente de ello. Ningún hombre es tan pobre como el que es indigente y, sin embargo piensa que es rico.”

Lo lamentable de los fariseos no era tanto su hipocresía, sino su absoluta falta de conocimiento de lo pobres que eran en realidad ante los ojos de Dios. Siempre hay algo patético en un hombre que se cree rico, cuando en realidad es pobre, que piensa que es bueno cuando en realidad es vil, que cree que se educa cuando en realidad es analfabeto.

«Mi pueblo es necio, no me conoce; son hijos insensatos que no tienen entendimiento. Son hábiles para hacer el mal; no saben hacer el bien.»

Jeremías 4:22Nueva Versión Internacional

Oración para el día

Señor Jesús, permíteme recordar siempre la pobreza de mi alma antes de que Tu amor inundase mi vida y te reconociera como mi Salvador.

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